Por supuesto que constantemente estaremos volviendo a Brasil, si partimos de la base de que en su costa atlantica existen mas de 8 mil kilometros de playas... Ahora es el turno de Parati, puerta de entrada a un archipielago compuesto por mas de 60 islas en la Bahia de Isla Grande, a unas 4 horas de carretera desde Rio de Janeiro.
Imaginese una pintura colonial, con viejas mansiones en ruinas, empedradas calles transitadas por carruajes, esa es la primera impresion al llegar a esta olvidada ciudad, antiguamente pasaje de las rutas comerciales de salida al oceano Atlantico, con todas las riquezas del interior del Brasil, como el caso de Minas Gerais, oro que era enviado a Lisboa a cambio de nada... solo de rocas para empedrar calles en Parati.
Monumento Historico Nacional, posee una arquitectura colonial como no se encuentra en otro lugar de sudamerica, actualmente remozadas y llenas de cafes, restaurantes, boutiques y una variedad de librerias que invitan al visitante a perderse entre paginas y paginas mientras se disfruta del veraniego festival anual literario que convoca a miles de turistas.
Imperdible la bebida tipica brasileña, la Caipirinha, en su lugar de origen ya que Parati posee las mejores destilerias de caña blanca del pais, que mezclada con azucar y limon y con un refrescante hielo, hacen las delicias del mejor de los paladares. Y las playas, bien, imposible no nombrarlas, pero nos guardamos los secretos para la siguiente entrada, pronto, a la vuelta de la esquina...